domingo, 15 de junio de 2008

Calculos

Doy vueltas en la cama, a veces con el celular en la otra punta de la almohada.
Abro los ojos y veo a un oso mirandome, nos miramos, conversamos en silencio, me reta por permitir ciertas cosas y por no detenerme en el momento adecuado.
¿El problema es la sexualidad?
¡Mierda! No me sale escribir nada.
Sin sentido, sin forma, colapsada, espesa, abundante, impaciente... estatica, sin verbos, sin acción...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Procesos de violencia

Fragmento del libro: Las estructuras elementales de la violencia, de Rita Laura Segato.


Entiendo los procesos de violencia, a pesar de su variedad, como estrategias de reproducción del sistema, mediante su refundación permanente, la renovación de los votos de subordinación de los minorizados en el orden de estatus, y el permanente ocultamiento del acto instaurador.

Sólo así es posible advertir que estamos en una historia, la profundizima historia de la erección del orden del género y de su conservación por medio de una mecanica que rehace y revive su mito fundador todos los días.


Por más que la idea de colocar a la mujer en el eje de reproducción del fenómeno y percibirla como sujeto activo de sus relaciones, como parece sugerir Musumeci, sea una propuesta tentadora, el fenómeno parece asemejarse más a una situación de violencia estructural, que se reproduce con cierto automatismo, con invisibilidad y con inercia durante un largo período luego de su instauración, tanto en la escala temporal ontogénetica de la historia personal a partir de su fundación doméstica en la primera escena, como en la escala filogénetica, es decir, del tiempo de la especie, a partir de su fundación mítica secreta.

sábado, 3 de mayo de 2008

(sin titulo por el momento)



Había una excusa, ahora no recuerdo muy bien cúal. Y tu espalda al subir las escaleras, al llegar a tu entrada, al traspasar tu puerta. Tu casa apestaba de cosas tuyas, sobre todo de tu olor, pero que en algún momento fueron mías, que en algún momento creí que eran mías y también estabas vos.
Una sonrisa a tu mano gigante de tela, un guiño a tu espejo, a tus libros, a tus cd's... había tanta complicidad. Vos te escondias en el baño, en el único lugar no visible de tu monoambiente. Te espere sentada en la cama, como tantas veces...

Mire para todos lados, tus guitarras, tu computadora.

Estas sentado sobre el piso, cerca de la cama. Tu perfil como un filo de cuchillo oxidado, sin brillo y el mestizaje sobre tu faz. Eres hombre, eres mujer, tan pequeño, tan poderoso, sabes como mirarme, como sonreirme para que me olvide de todo.

Pues tus labios no contienen la mejor de las formas, no se extiende la magía por una cuestión de dimensiones... el poder proviene del nectar, de las curvas que realizas hasta acercarte a mi cuello. De la forma que exiges, de la forma en que me sostienes, de la música, de tu respiración cercana, de tu pecho latente. Es la sumatoria y algo más, lo que me convierte en víctima.

Lo recuerdo tan bien y ese roce inocente es el comienzo del ritual. Mi espalda es rigida, mis pies se ponen duros, sigo callada, con arrugas en la frente y el pelo atado. Lo pienso unas cuantas veces antes de decirlo, debo tener una voz espesa, firme, para sentir que puedo ocultarte mis dudas. Y hasta que al fin aparece: "Me voy", te digo. No decis nada, agarras las llaves y bajamos las escaleras. Abris la puerta, la sujetas con la mano. Sin acercarme, con velocidad para no arrepentirme, cruzo la puerta, me doy vuelta, sonrio y te digo: "gracias".

miércoles, 23 de abril de 2008

La presencia



Ella es flexible con su espalda, realiza acrobacias en espacios reducidos, mantiene las uñas afiladas y sabe manipular determinadas situaciones. Sabe moverse en silencio y aullar cuando los campos son enormes. Le gusta la altura, estirarse al despertar y hacerse desear.
Su lengua es aspera cuando no la necesita.

Cruzamos miradas cuando vuelvo tarde a casa; ella me mira desde el paredón, cerca de la ventana. Le sonrio, a veces alcanzamos a comunicarnos en otras formas. Nos conocemos, no necesita acompañarme hasta la puerta de mi departamento.

Es su presencia, inmutable, segura y delicada. No pierde tiempo en buenos modales ni posturas hipocritas. Se desliza entre mentiras sin desconocer su realidad.

Quedan dos opciones: obviar o enfrentar la situación. Decido aceptar su presencia y sus consecuencias.

miércoles, 16 de abril de 2008

"Las cosas se dan"

Las cosas no se dan, se luchan, se ganan, se pierden, se roban, se negocian, se quitan, se regalan… Es por este sentimiento que me juego, por esta convicción de enfrentar eso que yo quiero. Malditos sean los conformistas que intentan excusarse en el azar para esconder su cobardía, su miedo al fracaso. ¡Bendigo al fracaso humano de las relaciones! Y así estrellarnos, vez tras vez, sobre el inmenso muro de excusas, problemas e impedimentos de una conexión entre dos personas.
Silvina Allegretti, mi profesora de Producción y Comprensión de Textos I (a ella no le gustaba que resumiéramos el nombre de la materia), tenía una frase violenta: ¿Por qué nos enamoramos? El amor es la única empresa destinada al fracaso”. Y si, después de tres años aún no he podido contestarle.
Y fracasamos, nos va muy mal, terminamos escuchando canciones cursis y emborrachándonos con cualquier cosa que nos recuerde al bastardo. Pero vale la pena, mierda que vale la pena, por esos momentos que no pueden ser comparados con nada. Y allí me veo, caminando como una diva, contenta porque llovía y estaba estrenando mi paraguas, escuchando música, disfrutando de no se que mientras todos corrían para esconderse de un poco de agua… ¡que bello puede ser el fracaso!

domingo, 13 de abril de 2008

Fidelidad, amor, relaciones y sexo…




Fidelidad… ¡aplausos para determinante palabra! Su sentido destrozo mis relaciones y su presencia aplaco mi último encuentro furtivo.

Las personas se encasillan, en su mayoría, como fieles frente a una relación establecida, “hecha y derecha”. Primero, podríamos definir el término en cuestión, se trata de la exclusividad a una sola persona. En otras palabras, al hecho de relacionarnos físicamente solo con el sujeto con el que se mantiene un noviazgo… ¿vaya uno a saber que se define como noviazgo?
Noviazgo, bueno… en general se trata de una relación entre dos sujetos (hombre y mujer; hombre y hombre; mujer y mujer; entre otros) donde el sentimiento de “amor” está presente, proyectando un futuro en común, sumado al presente y aun determinado pasado. Amor…. ¡Puf! Ya se me está complicando definir. Para retomar, esta articulado con el sentimiento de exclusividad del que me refería más adelante.
Vale la aclaración de que estamos intentando definir conceptos abstractos y dejando de lado diversos factores. Esto quiere decir: A puede significar B, pero que exista A no significa que necesariamente estemos refiriéndonos a B. Por eso, si nos referimos al sexo, no hablamos de noviazgo y si nos referimos a noviazgo no estamos hablando necesariamente de amor. Estas tres definiciones se cruzan, mutan, se mezclan, en este rebuscado fenómeno de las relaciones humanas.
Entonces… contestando la pregunta que nunca hiciste. La fidelidad no está ligada al noviazgo, ni la infidelidad esta ligada a las relaciones sexuales simples. La articulación está hecha mediante estructuras sociales, culturalización y siglos de maltratar al fenómeno de la sexualidad.
Otro aspecto a tener en cuenta: el deseo y su materialización se separan en el concepto generalizado de fidelidad. Ósea: ¡masturbate en el baño pensando en ella, pero que no se te ocurra ir hasta su cama, chico! Pero también hay otro grupo que cuestiona la infidelidad pero en el fondo la concibe como el conocimiento de la situación concreta. Para ejemplificar: “haz lo que quieras mientras yo no me entere”. (Excluimos comentarios con respecto a la hipocresía en este caso).
En el caso de las relaciones sexuales simples la fidelidad no es un tema importante, se deja sentado que al no haber ningún tipo de compromisos, la fidelidad no se respeta. Estas relaciones pueden estar aclaradas en concreto o mantenerse implícita su situación. Sin embargo, puede existir la fidelidad en este tipo de relaciones. ¿Por qué? No hay sentimiento de culpa como puede haber en otros casos, no hay obligaciones, no hay demasiado.
¿Una conclusión? Imposible, las personas somos demasiado jodidas y cambiantes como para establecer un parámetro. Todo esto era una excusa para entender y para decirte que desde aquella noche de besos y caricias ya no pude seguir viviendo mi sexualidad sin atarla a tu persona.