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sábado, 2 de agosto de 2008

y al fin... de que se trata?

¿Conoces el lunar perfecto entre mi pecho y tu pared?
Sugiero verlo en el momento que debo admitir que tenes razón, que debo pedir ayuda, que debo guardar mi orgullo, pero eligo reirme y moverme.
¿Sabes la tonalidad que toma mi piel a la luz de la ventana?
Me fastidia y me divierte pelear por ver quien permenece en el respaldo de la cama.
Yo no sé si esto es correcto, yo no creo que esto termina haciendome bien.
Todos saben que me haces mal, muy mal, tan mal que suelo despellejarte.
Pecar es mi placer y no se si es mejor tu piel, si son mejores tus besos o el hecho de equivocarme una y otra vez, de no obedecer a las reglas que me impone esta sociedad, a violar aquellas formas que establecen como debemos relacionarlos.

viernes, 27 de junio de 2008

Relación entre lo político y lo académico

La contribución que han realizado los estudios de género es la ampliación del concepto de género. Las feministas de los años setenta limitaban los problemas de género a los problemas de las mujeres oprimidas. Después de los noventa se comenzó a trabajar con más fuerza en temáticas como los gays, las transexuales, los intersex, la bisexualidad. La opresión no fue sólo de las mujeres, hay varios trabajos que se ocuparon de cuestionar la masculinidad y la opresión (en menor medida que las mujeres) que sufrían los hombres por el deber de cumplir con el estereotipo masculino.
Aunque este aporte sumó mucho a las cuestiones de género, no se pueden entender estas problemáticas sin entrelazar el género como una opresión más de clase. La comunidad GLBTTI no puede ser analizada sólo por una construcción de identidades; es necesario cuestionar porque determinadas identificaciones se anclan en la marginación, en la invisibilización o pasan a ser absorbidas por el consumo capitalista. Es importante cuestionar los estereotipos y no simplemente exponerlos.
Cabe aclarar que lo académico sigue relacionado con lo político, pero las condiciones de lucha de estos movimientos han cambiado. Aunque aumento en cantidad la lucha de estos movimientos, en especial de las llamadas “minorías sexuales”, es muy diferente al posicionamiento político de los setenta. Es evidente que la última dictadura militar modifico el accionar de todos los movimientos sociales.
Las feministas actuales no buscan revoluciones sociales sino reformismos legislativos. La lucha más importante, en este momento, es la legalización del aborto y la mayoría de las corrientes intentan conseguirlo con la ayuda del gobierno.
Por otro lado, los movimientos GLBTTI buscan el reconocimiento social como una cuestión abstracta y simbólica y se aglutinan en el amparo del gobierno nacional y la mayoría de los representantes políticos trabajan en el INADI. Bajo esta lógica… ¿Cuan críticos al sistema pueden ser? Ya no se busca modificar el sistema, sino ser incluidos. Pensemos en la lucha por el matrimonio o por la adopción, por ejemplo.

Del concepto de clase al concepto de identidad

El objetivo del trabajo es analizar el desplazamiento de las investigaciones sobre género en Argentina. Como primer momento podemos reconocer a las investigadoras feministas de los años setenta, influenciadas por el marxismo y con una fuerte crítica al sistema social, cultural y económico. El contexto histórico permitió que lo académico estuviera subordinado a lo político; con una fuerte impronta de Simone de Beauvoir, en donde las investigadoras se sentían comprometidas con la realidad social y varias de ellas eran militantes.
Aunque el patriarcado no nació con el capitalismo, es necesario entender como el sistema de producción y la división del trabajo construyo el estereotipo de femenino, como una contraposición de las “virtudes” masculinas. Por ello, sentenciaban las feministas marxistas, no se puede romper con la opresión de género sin romper con la opresión capitalista. Está crítica apuntaba a la revolución y no a un reformismo.
La última dictadura militar, la caída del muro de Berlín, el desmoronamiento del comunismo ruso, llevaron a varios estudiosos a sentenciar el fin del marxismo y a olvidarse de aquella corriente teórica. Los estudios culturales se transformaron en hegemónicos en el plano intelectual y el concepto de identidad paso a “explicar” todas las prácticas y representaciones sociales.
Lo social fue sometido a lo cultural y el plano económico y material perdió peso. Esto no se trata de una decisión académica, sino de un posicionamiento político. Los estudios culturales no cuestionaban el capitalismo, ni la opresión de clase, sino que tienden a la explicación y justificación de los modelos actuales de poder y de sus relaciones sociales.
Los estudios de género de los ochenta, noventa y en adelante, se autodefinieron como estudios culturales, tomando sus herramientas de análisis y sus posicionamientos políticos. El concepto de clase dejo de existir o fue reemplazado por el concepto de identidad. Esto quiere decir, que la identidad se liga al consumo sin tener en cuenta las determinaciones de los sujetos para poder consumir. Es como si entre la leche y el aceite pudiéramos encontrar la identidad, pudiéramos elegirla y no tuviéramos ninguna dificultad.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Procesos de violencia

Fragmento del libro: Las estructuras elementales de la violencia, de Rita Laura Segato.


Entiendo los procesos de violencia, a pesar de su variedad, como estrategias de reproducción del sistema, mediante su refundación permanente, la renovación de los votos de subordinación de los minorizados en el orden de estatus, y el permanente ocultamiento del acto instaurador.

Sólo así es posible advertir que estamos en una historia, la profundizima historia de la erección del orden del género y de su conservación por medio de una mecanica que rehace y revive su mito fundador todos los días.


Por más que la idea de colocar a la mujer en el eje de reproducción del fenómeno y percibirla como sujeto activo de sus relaciones, como parece sugerir Musumeci, sea una propuesta tentadora, el fenómeno parece asemejarse más a una situación de violencia estructural, que se reproduce con cierto automatismo, con invisibilidad y con inercia durante un largo período luego de su instauración, tanto en la escala temporal ontogénetica de la historia personal a partir de su fundación doméstica en la primera escena, como en la escala filogénetica, es decir, del tiempo de la especie, a partir de su fundación mítica secreta.

miércoles, 23 de abril de 2008

La presencia



Ella es flexible con su espalda, realiza acrobacias en espacios reducidos, mantiene las uñas afiladas y sabe manipular determinadas situaciones. Sabe moverse en silencio y aullar cuando los campos son enormes. Le gusta la altura, estirarse al despertar y hacerse desear.
Su lengua es aspera cuando no la necesita.

Cruzamos miradas cuando vuelvo tarde a casa; ella me mira desde el paredón, cerca de la ventana. Le sonrio, a veces alcanzamos a comunicarnos en otras formas. Nos conocemos, no necesita acompañarme hasta la puerta de mi departamento.

Es su presencia, inmutable, segura y delicada. No pierde tiempo en buenos modales ni posturas hipocritas. Se desliza entre mentiras sin desconocer su realidad.

Quedan dos opciones: obviar o enfrentar la situación. Decido aceptar su presencia y sus consecuencias.

domingo, 13 de abril de 2008

Fidelidad, amor, relaciones y sexo…




Fidelidad… ¡aplausos para determinante palabra! Su sentido destrozo mis relaciones y su presencia aplaco mi último encuentro furtivo.

Las personas se encasillan, en su mayoría, como fieles frente a una relación establecida, “hecha y derecha”. Primero, podríamos definir el término en cuestión, se trata de la exclusividad a una sola persona. En otras palabras, al hecho de relacionarnos físicamente solo con el sujeto con el que se mantiene un noviazgo… ¿vaya uno a saber que se define como noviazgo?
Noviazgo, bueno… en general se trata de una relación entre dos sujetos (hombre y mujer; hombre y hombre; mujer y mujer; entre otros) donde el sentimiento de “amor” está presente, proyectando un futuro en común, sumado al presente y aun determinado pasado. Amor…. ¡Puf! Ya se me está complicando definir. Para retomar, esta articulado con el sentimiento de exclusividad del que me refería más adelante.
Vale la aclaración de que estamos intentando definir conceptos abstractos y dejando de lado diversos factores. Esto quiere decir: A puede significar B, pero que exista A no significa que necesariamente estemos refiriéndonos a B. Por eso, si nos referimos al sexo, no hablamos de noviazgo y si nos referimos a noviazgo no estamos hablando necesariamente de amor. Estas tres definiciones se cruzan, mutan, se mezclan, en este rebuscado fenómeno de las relaciones humanas.
Entonces… contestando la pregunta que nunca hiciste. La fidelidad no está ligada al noviazgo, ni la infidelidad esta ligada a las relaciones sexuales simples. La articulación está hecha mediante estructuras sociales, culturalización y siglos de maltratar al fenómeno de la sexualidad.
Otro aspecto a tener en cuenta: el deseo y su materialización se separan en el concepto generalizado de fidelidad. Ósea: ¡masturbate en el baño pensando en ella, pero que no se te ocurra ir hasta su cama, chico! Pero también hay otro grupo que cuestiona la infidelidad pero en el fondo la concibe como el conocimiento de la situación concreta. Para ejemplificar: “haz lo que quieras mientras yo no me entere”. (Excluimos comentarios con respecto a la hipocresía en este caso).
En el caso de las relaciones sexuales simples la fidelidad no es un tema importante, se deja sentado que al no haber ningún tipo de compromisos, la fidelidad no se respeta. Estas relaciones pueden estar aclaradas en concreto o mantenerse implícita su situación. Sin embargo, puede existir la fidelidad en este tipo de relaciones. ¿Por qué? No hay sentimiento de culpa como puede haber en otros casos, no hay obligaciones, no hay demasiado.
¿Una conclusión? Imposible, las personas somos demasiado jodidas y cambiantes como para establecer un parámetro. Todo esto era una excusa para entender y para decirte que desde aquella noche de besos y caricias ya no pude seguir viviendo mi sexualidad sin atarla a tu persona.